Esta semana fue muy ocupada, fue la primera de vacaciones de la escuela de mi hija, aún tiene actividades por las tardes, pero hace una gran diferencia no tener que ir a la escuela. Por otro lado, el calor en Espinho ha estado insoportable, 30 grados, sé que comparativamente puede no parecer tanto, pero para alguien como yo, acostumbrado al clima fresco y ventoso, es simplemente insoportable. Las construcciones no están preparadas, nuestra casa resultó ser extremadamente caliente, y aunque su orientación es bastante buena, saca muy poco provecho de la misma por la forma en la que está construida, el viento no fluye, las ventanas son poco prácticas y no tenemos tela mosquitera, por lo que la casa se llena de insectos si dejamos las ventanas abiertas en la entrada de la tarde. Además nos hace falta mejorar un poco la parte de afuera y comprar una mesa y sillas para poder aprovechar el jardín, sin contar toda la parte de tiempo y cuidado que nos falta.
He dedicado un pequeño porcentaje de mi día, a pensar sobre el uso, las aplicaciones, y las implicaciones de la inteligencia artifical en nuestras vidas. Tristemente mi conclusión principal es que nada cambia realmente, sé que suena feo decirlo, pero después de lo que he vivido y leído, me parece que no habrá menos trabajo, tampoco habrá más tiempo libre, ni mejor distribución de la riqueza, que son las principales atribuciones de la inteligencia artificial. Quizá exista una obscura ley de la naturaleza que aún no ha sido enunciada que muestre que en realidad toda esta crueldad es necesaria para seguir adelante, y que la igualdad que se pregona en todos lados es sólo un rancio concepto usado para colonizar de forma más eficiente, una forma de propaganda desmoralizadora que funciona jugando con la percepción de los que la consumen, haciéndolos dóciles por haber cumplido sus objetivos incluso antes de comenzar a trabajar por ellos. Sin embargo, el tema principal de mi blog, si es que tiene alguno, no es la política, por lo que esa conclusión quedará para otro momento.
En mi opinión, existen dos ideas de inteligencia artificial que no han logrado conciliarse, y que no creo que haya interés en conciliar. La primera, es la real, no en un sentido teórico, sino en un sentido físico/fenomenológico, es la que menos gente conoce, no se trata de ningún secreto pero se requiere tiempo y esfuerzo para entender, también ayuda mucho tener un ecosistema que ya la entienda para orientar a los que comienzan, tiene bases científicas e implicaciones importantes para ciertos actores en posiciones muy específicas. La segunda, la de las películas, por decirlo de algún modo, aunque sé que ya nadie las ve, pero el concepto sigue siendo válido, es un producto difundido por mensajes subliminales que buscan aumentar el consumo, es llamativa, milagrosa, resuelve todos los problemas que han existido y que existirán, y lo más importante: es inmediata. La segunda es también una inteligencia artificial que genera consumidores y adicción, vende sueños, se aprovecha de los sesgos cognitivos de los seres humanos, de las decisiones erradas que incluso antes del boom de la inteligencia artificial se debían a las incongruencias inherentes al funcionamiento del cerebro humano. El único problema, que no parece tan grande porque ya estamos acostumbrados, es que requiere una transferencia, en forma de dinero, de un esfuerzo ya realizado para la obtención de una solución futura, una interesante forma de indirección que hace que la magia sea más potente pues mantiene la conexión de un lado, cuando la inteligencia artificial promete resolver los problemas anteriores, pero la rompe del otro, cuando falla en resolverlos y es fácil argumentar que la tecnología sirve pero el uso fue incorrecto dadas las circunstancias.
La segunda es la que cubren las noticias, aunque debería de ser la primera, y he aquí otro problema aún mayor, las noticias ahora se rigen por la misma métrica que los productos de consumo, algún genio llegó a la conclusión de que la información era un producto de consumo sólo porque se podía tratar como tal y mejoraban los resultados financieros. Para que esta inteligencia artificial sea útil se tiene que ver bajo una óptica totalmente capitalista, asumiendo, desde el inicio, que como sucede con la biología, se cumple la supervivencia del más apto, por lo que la realidad actual es siempre la mejor de las realidades posibles, la más eficiente al menos. Si pensamos en la inteligencia artificial como el esclavo que se desvive para satisfacer las fantasías más extravagantes del maestro, justo como ciertas culturas ven a otras, podemos encontrar en la inteligencia artificial a un sirviente, un becario, un asistente general más dócil que cualquier humano, del que, paradójicamente, no se espera mucha inteligencia, sino una sumisión y un deseo por complacer. Al final, son esos los valores con los que se han configurado, intencionalmente, los agentes comerciales de inteligencia artificial.
Pasé los últimos años huyendo del segundo tipo de inteligencia artificial, pero eso me llevó a perderme también la evolución del primer tipo. Recientemente me convencí de que tenía que esforzarme en entender mejor lo que está pasando y me llevé una gran sorpresa al ver lo mucho que han cambiado las cosas, no todo es para bien, pero definitivamente hay algunas cosas buenas, empezando por el hecho de que ambos tipos de inteligencia artificial son más accesibles. Quiero mencionar que el principal motivo que me llevo a interesarme, y obligarme, a usar inteligencia artificial no fue, como se podría pensar ser más eficiente en mi trabajo, sino una necesidad de reinventarme, aunque después de verla con este nuevo enfoque me di cuenta de varias cosas de mi trabajo en las que se podría usar.
La primera vez que use los asistentes de código eran bastante malos, eran excelentes buscando cosas existentes, pero pésimos entendiendo la intención del programador, estorbaban porque terminaban en medio,aunque tampoco sabía muy bien como usarlos, pues hacía preguntas genéricas inspiradas por gente maravillada por el potencial, pero que generalmente pasaba más tiempo del lado de análisis de métricas y generación de contenido que el de producción de código. Había detalles de integración por resolver, muchas tareas humanas por realizar, triviales, como copiar y pegar, cambiar de programa, tomar notas del contexto, pero que hacían que el ahorro en tiempo o esfuerzo se sintiera menos.
A finales del año pasado e inicios de éste, empecé a usar algunos productos basados en inteligencia artificial para búsquedas, por un lado, por la falta de calidad en los resultados de los motores de búsqueda tradicionales (Google no lo uso desde hace años porque todo mundo sabe que los resultados dependen totalmente de quién esté dispuesto a pagar y ya no tienen nada que ver con la calidad del contenido o la relevancia, una excepción ha sido para búsquedas locales que tienen que ver con ubicaciones), y por otro, porque la integración de varios resultados en una respuesta coherente me resulta mucho más eficiente aunque generalmente me moleste un poco el tono optimista y lambiscón del agente.
Hace un mes, más o menos, se me ocurrió usar perplexity.ai para generar anotaciones de unos apuntes de clase de mandarín y quedé extremadamente sorprendido por la calidad de la respuesta, incluido el hecho de que fuera muy sencillo guardar el resultado como PDF. En ese momento me di cuenta de que había tenido el enfoque errado hacia la inteligencia artificial, de que es muy importante el enfoque correcto, y de que es importante establecer comunidades y la comunicación para la difusión de metainformación. A partir de entonces, he estado trabajando en articular mejor mis ideas para ayudar a otros en una situación parecida a la mía a sacar mejor provecho de la inteligencia artificial. En este post sólo mencionare dos de las conclusiones a las que he llegado, las dos que me parecen más importantes.
En primer lugar, las integraciones en este momento están mucho más desarrolladas y eso hace una gran diferencia, los modelos necesitaban una forma de interactuar con contenidos más locales, e inicialmente era super difícil porque la única interfaz era a través de texto, todo el contexto se tenía que codificar a mano y después expresar en el prompt para que el modelo fuera capaz de tomar una decisión que hiciera sentido en el contexto del usuario, era posible, pero sólo tenía sentido para problemas en los que la cantidad de datos hiciera que el esfuerzo de hacerlo a mano fuera mayor que el esfuerzo de codificar el contexto. En este momento es mucho más fácil, por un lado, los modelos han mejorado, por otro, han surgido muchos intermediarios que se dedican justo a resolver esta fuente de fricción.
En segundo lugar, y creo que se puede inferir de los primeros párrafos del texto, sin embargo, es algo que yo me tardé bastante en identificar y definir claramente, la inteligencia artificial fue pensada con un enfoque y es con este enfoque con el que se le puede sacar mayor provecho de ella. Quizá una de las características principales haya sido que imitara la forma de pensar y expresarse del ser humano, pero mucho más allá de eso, fue pensada como un producto que ayudara a resolver tareas que generalmente un ser humano asignaba a otro, es decir, con un enfoque directivo o administrativo. Esto resulta muy importante, ya que define como se interactúa con el agente de inteligencia artificial, el hecho de que sea mediante un idioma humano, hace que la interacción más semejante es como un ser humano le pide un trabajo a otro. El detalle es que, lamentablemente, no todo mundo está acostumbrado a este tipo de interacción, muchas veces, incluso para trabajos altamente especializados, uno aprende una rutina desde la escuela y no necesita sentarse a hacer un plan de trabajo bien estructurado para comenzar a trabajar, este punto es clave, la inteligencia artificial es mucho más útil para aquellos que, por un motivo u otro, tenemos una formación que incluye la parte de administración, o que en el peor de los casos, no estamos peleados con esa parte.
Con las herramientas de inteligencia artificial muchas cosas que antes eran laboriosas son extremadamente sencillas, pero por lo mismo, se vuelve particularmente importante saber descomponer una tarea compleja en tareas mucho más simples, saber planear lo suficiente para que estas tareas sean independientes para realizarse en paralelo, pero tengan una forma de recombinarse una vez que han sido realizadas, saber auditar y evaluar la calidad del trabajo realizado por otros, aún mejor es saber establecer criterios de evaluación que permitan que esto también sea automatizado. Todas estas tareas son bastante comunes para quien tiene gente bajo su mando, pero resultan muy difíciles para quien nunca las ha realizado, sobretodo si no cuenta con una formación en el área. Quiero concluir diciendo que esto no es ni un error ni una desventaja, al final, como con cualquier tecnología existe un sesgo, y no es grave, lo importante es estar conscientes de ello y tomar las medidas necesarias.