Desde 2015 he sido usuario de Duolingo, una aplicación que revolucionó la forma en la que aprendemos idiomas. A lo largo de los años, mi relación con la plataforma ha cambiado: pasé de usarla con entusiasmo, al punto de ser contactado para crear un grupo de usuarios en México, a abandonarla, y, finalmente, a partir de 2022, a retomarla con cierto recelo. Había querido escribir este post para compartir mi experiencia, mi aprendizaje, y mis frustraciones, que tienen que ver, sobre todo, con el modelo de negocio y la efectividad real de este tipo de aplicaciones.
Duolingo fue pionera en ofrecer el aprendizaje de idiomas en formato móvil, haciéndolo accesible y, en teoría, divertido. Su principal atractivo, al menos inicialmente, fue la promesa de aprender dedicando solo unos minutos al día. Poco a poco fueron incorporando más y más elementos de gamification —los puntos, las rachas y los desafíos— que sirven para motivar a muchos usuarios a ser constantes pero tiene un lado obscuro.
Para quienes quieren aprender inglés, creo que la calidad del curso es significativamente mejor que para el resto de los idiomas. El objetivo es siempre los negocios, como leí explicitamente en alguno de sus posts, por lo que dan prioridad a aprender frases que se puedan usar en una interacción profesional más que a un estudio más formal y profundo del idioma.
Puede parecer que gamification es sólo ventajas, pues hace que el usuario se involucre más con el producto, sin embargo, se deben a esta tendencia mis principales quejas , no solo de Duolingo, sino de la tendencia general de gamificar todo y de convertir cada interacción en una forma de análisis de comportamiento que puede utilizarse para obtener dinero de un modo u otro. Aquí tengo una pregunta, ¿cuál es el propósito de la aplicación, que el usuario aprenda un idioma, o que el usuario constantemente esté volviendo a usarla?
Gamification va de la mano con métricas, no tendría por que ser así, ya que estrictamente gamification es acerca de incorporar elementos de juegos para reducir la fricción y cumplir mejor su objetivo, sin embargo, dentro de la lógica corporativa, lo primero que viene a la mente es medir, ¿qué tanto se mejora?, ¿cómo se si funciona?, por lo tanto se termina por implementar toda una infraestructura en el código que permita medir la efectividad del diseño del producto.
Poco a poco, Duolingo pasó de ser una aplicación para aprender idiomas a una red social de gente a la que le gustan los idiomas, una diferencia sutil pero muy importante. Creo que inicialmente sí ayudaba a aprender idiomas en “pocos minutos al día”, pero es algo que dejó de ser cierto hace mucho tiempo, y ahora el propósito es que disfrutemos y justifiquemos el estar más tiempo en la aplicación pensando que es mejor que el doomscrolling en otras redes sociales.
Hace unas semanas, y es algo que sirvió como detonante para escribir este post, duolingo modifico las búsquedas de mensuales a semanales, me imagino que vieron que el número de usuarios activos se reducía considerablemente una vez que obtenían la medalla del mes, al menos en mi caso, es lo que pasa. Pedían 50 búsquedas al mes para obtener la medalla, y lo cambiaron a 12 búsquedas a la semana, lo que da en promedio 48 búsquedas al mes. Sin embargo, aunque el número de búsquedas era incluso un poquito menor, la presión por estar atento a la aplicación se sentía mayor, me parece que a otra gente tampoco le gustó porque al final volvieron al modelo de las medallas mensuales.
Hace mucho tiempo, antes de que internet dominara el planeta, el software se compraba una vez y se buscaba que esa versión fuera útil, sin funciones más nuevas, por tiempo indeterminado; ahora, la suscripción mensual es la norma, se justifica de muchas maneras, una de las principales es el hecho de recibir mejoras constantes, siempre tenemos la última versión, aunque la realidad es que no tenemos nada, usamos la última versión, algo que tampoco es necesariamente malo, simplemente me parece que los dos modelos deberían coexistir, cada uno sirviendo diferentes propósitos.
En Duolingo, inicialmente la suscripción tenía ventajes respecto a no tener que ver anuncios y poder tener más errores, lo que no me parece necesariamente bueno. Pensemos en nuestra vida, creo que todos hemos pasado momentos de mucha vergüenza por hacer el rídiculo, son cosas que no se olvidan y que modifican seriamente nuestro comportamiento, creo que trivializar los errores no ayuda al aprendizaje. Después apareció Duolingo Max, que tenía inteligencia artificial, la verdad es que no me parece ético, y me hace pensar que puedo pagar esa suscripción extra pero el día de mañana que los ingenieros de Duolingo creen algo genial que sepan que tiene un valor muy grande, en lugar de mejorar la suscripción que tengo saldrán con una suscripción aún más cara.
Realmente yo preferiría pagar por una herramienta que me ayude a aprender de forma más efectiva, no por una que me atrape en la aplicación por más tiempo, aunque sea tiempo que pase de forma placentera.
Otro aspecto importante es la diferencia de calidad entre los cursos de distintos idiomas. Los cursos de inglés y desde inglés suelen ser los más completos y útiles, la calidad disminuye notablemente en idiomas tradicionalmente menos populares. Por ejemplo, los cursos de ruso o mandarín me han parecido insuficientes, y he sentido la necesidad de buscar herramientas complementarias. La dinámica es semejante, pero a veces uno se da cuenta de que la traducción es hecha por una computadora y no por un hablante nativo, sobre todo si se conoce el idioma que se esta aprendiendo un poco o se tiene otra fuente para el aprendizaje.
También los niveles y las actividades extra son bastante limitados conforme el número de usuarios de determinado curso se reduce, por lo que terminar con el curso de un idioma no necesariamente implica alcanzar un nivel avanzado en el mismo, algo que me parece decepcionante después de pagar. Mi experiencia aprendiendo ruso y mandarín en Duolingo ha sido relativamente mala, en ambos casos sentí que la aplicación se quedaba corta y que necesitaba recursos adicionales para avanzar realmente, una cosa era memorizar palabras y frases, para lo que Duolingo sirve perfectamente, y otra muy diferente es sentirse cómodo interactuando en un idioma.
Duolingo tiene méritos indiscutibles: democratizó el acceso al aprendizaje de idiomas y puede ser un buen punto de partida y lo hizo de un modo sencillo y divertido. Sin embargo, su modelo de gamification y suscripciones, así como la falta de profundidad en muchos cursos, limitan su utilidad para quienes buscan un aprendizaje más serio o avanzado. Creo que Duolingo es una buena aplicación y siento que si hubiera una mejor forma de ayudar al equipo me gustaría hacerlo, porque me parece que he aprovechado mucho la aplicación, pero el enfoque actual no está alineado con mis necesidades, me parece que ellos decidieron usar la publicidad en su aplicación para generar ciertos ingresos, aunque fuera complementarios, y aunque no esté de acuerdo con ese modelo de negocios de Google y otras empresas que tienen los portales de contenido, o los sistemas operativos, tampoco me parece que esté beneficiándome de la app sin dar nada a cambio, y mientras no me ofrezca una ventaja más tangible no pueden esperar que me suscriba.
¿Tú también has usado Duolingo? ¿Qué opinas de este tipo de plataformas? ¡Me encantaría leer tus experiencias y recomendaciones!